2 – Según la Biblia, Cristo es Dios, y no un dios

Contra lo que piensan la mayoría de las personas (y es error muy repetido en diversas publicaciones), los Testigos de Jehová no niegan la divinidad de Cristo, sino su plena divinidad. Es decir, para ellos Cristo es un dios (o el arcángel san Miguel), pero no es Dios. Nosotros intentaremos mostrar en las siguientes páginas cómo la Biblia indica específicamente lo contrario: Cristo es Dios, y no un dios. Las razones, entre otras muchas, son las siguientes:

2.1. Cristo tiene títulos en el NT que sólo son aplicables a Dios
Dios.
La teología de los Testigos, en realidad, es politeísta. Parte de la base de que existe un gran Dios increado (Jehová), seguido por un dios inferior y creado (Cristo) y por multitud de dioses de una categoría aún más ínfima, como el diablo y los ángeles. La enseñanza de la Biblia, por otra parte, es naturalmente monoteísta: sólo hay un Dios, no ha habido ninguno antes ni lo habrá después.
“Ustedes son mis testigos -es la expresión de Jehová- aun mi siervo, a quien he escogido, para que sepan y tengan fe en mí, y para que entiendan que yo soy el mismo. Antes de mí no fue formado Dios alguno y después de mí continuó sin que lo hubiera” (Is 43,10) (VNM).
Este pasaje, conocido de memoria por todos los adeptos de la Watchtower, ya que de él derivan su nombre, contiene en su segunda parte una afirmación que contradice tajantemente las enseñanzas de aquella. No enseña que hay un gran Dios (Jehová), otro inferior y creado (el mesías) y una pléyade de dioses a continuación, sino que sólo hay uno y ninguno más.
“Esto es lo que ha dicho Jehová, el Rey de Israel y el Recomprador de él, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios” (Is 44,6) (VNM). La afirmación es clara y contundente; pero choca frontalmente con la teología de la Watchtower, que enseña la existencia de varios dioses.
“Yo soy Jehová, y no hay ningún otro. Con la excepción de mí no hay Dios…, no hay ningún otro; no hay otro Dios” (Is 45,5,14) (VNM).
Naturalmente, los primeros cristianos creían lo mismo que enseñó Isaías, y no la teología de la Watchtower, que establece que hay varios dioses. Y no sólo es que creían en un monoteísmo estricto (un solo Dios y ningún otro más), sino que además afirmaron que Cristo era ese Dios. Como esto resulta tan claro y equivale a reconocer que la teología jehovista es una farsa, los dirigentes de la Watchtower no han tenido el más mínimo inconveniente en alterar la traducción de la mayoría de los pasajes donde se dice que Cristo es Dios. A analizar algunos de éstos vamos a dedicarnos ahora.

a) Romanos 9,5. Dice la versión del texto griego: “El Cristo según la carne, el cual es Dios bendito”. Pablo afirma tan claramente que Cristo es Dios bendito, que la VNM no ha tenido el menor reparo en introducir una palabra entre corchetes en el texto para desvirtuar tal afirmación. Dice así: el Cristo según la carne: Dios, que está sobre todos, (sea) bendito para siempre. Basta quitar de la VNM él sea entre corchetes para tener una afirmación clarísima de la divinidad de Cristo.

b) Filipenses 2,5ss. “… Cristo Jesús, el cual existiendo en forma de Dios no se aferró a ser igual a Dios”.
Pablo lo expresa con claridad: Cristo era igual (no inferior) a Dios, pero no se aferró a ello, sino que se vació (ése es el significado literal del término griego kenosis) para hacerse hombre y redimirnos en la cruz. Pues bien, veamos cómo esta afirmación clarísima ha sido desvirtuada en la versión del Nuevo Mundo añadiendo de nuevo palabras que no están en el original: “… Cristo Jesús, quien aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber: que debiera ser igual a Dios”.
Basta comparar la VNM con otras traducciones para comprobar lo viciado y lleno de prejuicios que ha sido su método de trabajo, método que sólo buscaba defender a la secta, y no a la enseñanza de la Biblia.

c) Colosenses 2,9. “Porque en él habita la plenitud de la divinidad corporalmente”.
Contra lo que enseña la Watchtower, Pablo afirma aquí que Cristo no es un dios o un mini-dios, sino que en él habita corporalmente la plenitud de la divinidad. Veamos cómo la VNM ha intentado velar esta gloriosa verdad: “Porque en él mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina”.
Ahora bien, esta subversión del texto, a fin de cuentas, sólo a medias consigue su objetivo, porque sólo Dios puede tener cualidad divina; y hemos visto en Isaías que sólo hay un Dios. Si en Cristo mora toda la plenitud de la cualidad divina, es que es Dios, y no un dios, como pretende la Watchtower.

d) Tito 2,13. “Esperando la feliz esperanza y manifestación de la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo”.
El texto es diáfano como el cristal. Pablo habla de la maravillosa esperanza del creyente cristiano que aguarda la venida de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo. De nuevo la VNM ha introducido palabras en el texto para privar a Cristo de su plena divinidad: “Mientras aguardamos la feliz esperanza y la gloriosa manifestación del gran Dios y del salvador nuestro, Cristo Jesús”.
Con un descaro inexcusable, la Watchtower ha introducido una palabra que no está en el texto griego, para dejar a un lado a Dios y a otro al salvador Jesucristo, cuando lo cierto es que el original prodiga los dos atributos (Dios y salvador) a Cristo.

e) Hebreos 1,8. “Con respecto al Hijo: El trono tuyo, oh Dios, por el tiempo del tiempo”.
Este texto reviste una especial relevancia porque en él es el propio Padre el que se dirige a la persona del Hijo; y no lo hace para denominarlo Miguel (como los testigos o los adventistas) ni un dios, sino Dios de manera plena. Como imaginará el lector, también en esta ocasión la VNM altera el texto añadiendo palabras: “Pero respecto al Hijo: Dios es tu trono para siempre jamás”.
En el fondo, sin embargo, esta burda falsificación dice lo contrario de lo que pretende; porque, ¿quién es mayor, el trono o el que se sienta en él? Pues bien, si Dios es el trono del Hijo, éste debe ser, al menos, tan grande como Dios.

f) 2Pedro 1,1. “… En justicia del Dios nuestro y salvador Jesucristo”.
Como en Tito 2,13, de nuevo nos hallamos ante una afirmación de que Cristo es Dios. Veamos cómo vierte el pasaje la VNM: “Por la justicia de nuestro Dios y del salvador Jesucristo”.
Una vez más, añadiendo una palabra que no está en el original, se altera todo el sentido de la frase, privando a Cristo de la atribución que Pedro le hace de su divinidad plena. Sin embargo, es curioso que en el versículo 11 de este mismo capítulo de la primera epístola de Pedro aparezca la misma construcción gramatical; pero esta vez la Watchtower la ha traducido bien (“de nuestro Señor y salvador Jesucristo”), porque no une a Cristo con el título de Dios. Resulta vergonzoso el contemplar cómo puede haber personas con tan pocos escrúpulos morales como para alterar el texto sagrado a fin de defender con más facilidad sus doctrinas.

g) Juan 1,1. Sin duda, es ésta la falsificación más conocida de todas las que pueblan las páginas de la VNM. Dice así: “En (el) principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era un dios”.

Basta ir al texto griego original para comprender que se trata de una burda artimaña, consistente en intercalar una palabra que no está en el evangelio de Juan a fin de negar la divinidad de Cristo.
“En principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con el Dios y Dios era la Palabra”.
Naturalmente, el pasaje en griego es tan claro que la Watchtower se ha visto obligada a recurrir al poco airoso método de inventarse una regla gramatical para justificar la barbaridad lingüística y teológica que implica su traducción. Según la Watchtower, en griego no existe palabra para indicar la idea de “uno”, y, por lo tanto, cuando una palabra no lleva el artículo determinado (jo, je, to, en griego; el, la, lo, en castellano) debe colocarse delante la palabra “un, una”. Esta regla es falsa; pero lo peor es que ni siquiera la Watchtower (pese a ser su inventora) la sigue:

a’) En griego sí hay palabras para expresar la idea de “uno, una” sin que tenga que suplirlas el traductor. Una de ellas es eis, mia, en (uno, una, uno), que Juan utiliza repetidas veces; v.gr.: Jn 1,40; 6,8.22; 70,71; 7,21.50; 9,25; 10,16.30; 11,49-50.52; 12,2.4; 13,21.23; 17,11.21.22.23; 18,14. 22.26.39; 19,34, etcétera; la otra es tis, ti (uno-a-o ó alguno-a-o), que también es utilizada repetidas veces en el Nuevo Testamento. Si Juan hubiera deseado decir que la Palabra (Cristo) era un dios, hubiera recurrido con toda seguridad al empleo de eis o de tis.

b’) La ausencia de artículo determinado ni siquiera es suplida por “un” en la misma Watchtower. Fijémonos a título de ejemplo en el mismo capítulo 1 del evangelio de Juan. En el versículo 6 se nos dice que un hombre (Juan el Bautista) fue enviado por Dios, y esta palabra va sin artículo determinado; no obstante, la Watchtower no ha traducido “representante de un dios”, sino “representante de Dios”. En el versículo 12 se nos habla de cómo llegar a ser hijos de Dios. Ahora bien, la palabra Dios va sin artículo determinado; pero la Watchtower no ha traducido “hijos de un dios”, sino “hijos de Dios”. En el versículo 13, una vez más, la palabra “Dios” va desprovista de artículo determinado; pero la Watchtower no traduce “voluntad de un dios”, sino “de Dios”. Podríamos aducir más ejemplos; pero sinceramente éstos nos parecen suficientes para mostrar que la “regla” citada por la Watchtower no sólo no existe, sino que incluso no es aplicada por ella misma para no caer en el ridículo más absoluto.

c’) La construcción poética de Jn 1,1 no permite traducir “un dios”. Los dieciocho primeros versículos del evangelio de Juan formaron en su conjunto un canto (muy posiblemente antifonal) que se utilizaba en las reuniones de la Iglesia primitiva. Tenía por ello una estructura (muy clara en los tres primeros versículos) de especial belleza, puesto que cada frase terminaba con la misma palabra con que empezaba la siguiente: “En principio era la Palabra, y la Palabra era con el Dios, y Dios era la Palabra”.
Esta construcción además hacía girar su encanto (y su impresionante vigor) en torno al hecho de que la palabra con que concluía una frase y comenzaba la siguiente tenía el mismo valor, contenido y significado. Por esto el “Dios” del final del versículo 1 nunca podía ser “un dios”, sino la palabra “Dios”, con su mismo contenido y fuerza con que concluía la frase anterior.
Examinado el texto de Jn 1,1, en la VNM se descubre, por lo tanto, no sólo una falta de conocimiento mínimo de la lengua en que se redactó el Nuevo Testamento, sino también una carencia de honestidad por la que no ha tenido reparo, una vez más, en alterar la Escritura para hacerla encajar en sus posiciones doctrinales preconcebidas.
Vamos a concluir con lo referente a este texto. Antes, no obstante, desearía hacer una breve referencia al origen de esta traducción penosa del glorioso pasaje de Jn 1,1. Cuando los testigos intentan mostrar que no son los únicos en haber traducido el pasaje de Jn 1,1 de esta manera sólo pueden (y es normal) citar un Nuevo Testamento no editado por ellos que contenga una versión similar. Me estoy refiriendo al Nuevo Testamento de Greber. [Este Nuevo Testamento de Johannes Greber aparece citado por la Watchtower para apoyar su traducción, por citar algún ejemplo, en el libro Asegúrense de todas las cosas, Brooklyn 1965, 489, y en el folleto La Palabra ¿quién es él? Brooklyn 1962, 5.]
¿Quién era Johannes Greber? La Watchtower lo ha presentado a sus adeptos como un sacerdote católico, pero esto es sólo una verdad a medias. Greber fue efectivamente un sacerdote católico; pero abandonó la Iglesia Católica para entrar en círculos espiritistas. Su propio Nuevo Testamento está cortado sobre la base de la teología espiritista y, según dice la introducción del mismo, fueron los espíritus los que le dijeron cómo traducir. Cito de la misma: “Muchas contradicciones entre lo que aparece en los rollos antiguos y el Nuevo Testamento surgieron y fueron tema de sus (de Greber) oraciones constantes pidiendo guía, oraciones que fueron contestadas y las discrepancias clarificadas por el Espíritu mundial de Dios… Su esposa (la de Greber), una médium del Espíritu mundial de Dios, fue a menudo el instrumento para dar las respuestas correctas de los Mensajeros de Dios al pastor Greber”. [De hecho, yo sostengo la tesis de que la VNM no es sino una copia descarada de la traducción espiritista de Greber, como puede verse con facilidad comparando ambas versiones. La de Greber puede obtenerse solicitándola a la Johannes Greber Memorial Foundation, 139 Hillside Avenue, Teaneck, NJ, 07666. USA]
No deja de ser curioso que el único autor que tradujo Jn 1,1 como la Watchtower fuera un ex-sacerdote que colgó la sotana para casarse con una médium y que dejó una versión del Nuevo Testamento que no se basaba precisamente en el estudio de los textos, sino en las instrucciones que recibía en sesiones de espiritismo.
¿Sabe esto la Watchtower? La respuesta es afirmativa. En la Atalaya del 15 de febrero de 1956, páginas 110-111, se afirma en el párrafo 11: “Está muy claro que los espíritus en los que el ex-sacerdote Greber cree lo ayudaron en su traducción”. Una afirmación similar se contiene asimismo en la Atalaya del 1 de abril de 1983, página 31. [Existe un argumento de tipo histórico-teológico adicional en favor de que Juan quería señalar la plena divinidad de Cristo al escribir el primer versículo de su evangelio. Me estoy refiriendo a la utilización del término “Palabra” para definir al Cristo preexistente. Este mismo término era utilizado en los targumim (comentarios interpretativos del Antiguo Testamento) en arameo para referirse a Yahvé. De manera que para decir que Yahvé creó los cielos y la tierra se indica que Memra (la Palabra) creó los cielos y la tierra, etc. Ese mismo Yahvé, según Juan, era el que se había hecho carne para salvarnos.]
Cabría preguntarse qué clase de dirigentes tiene la secta de Brooklyn. No sólo porque están dispuestos a tergiversar el texto sagrado añadiéndole palabras que no aparecen en el mismo, sino porque también se atreven a inventar reglas gramaticales que no existen y que ellos mismos no respetan, buscando como único apoyo una versión del Nuevo Testamento carente de base científica y que, según confiesan en sus publicaciones, es obra de espíritus. Todo esto, no lo olvidemos, para negar la grandiosa verdad de la encarnación de Dios en la persona de Cristo a fin de redimirnos. ¿Realmente se puede confiar en una organización así?
Podríamos presentar ahora más textos falseados; pero vamos a citar sólo dos más en los que la Watchtower, sin darse cuenta, ha permitido que en la VNM los apóstoles llamaran Dios a Jesús. Nos referimos a Jn 20,28 y 1Jn 5,20. “Dijo entonces a Tomás: Pon tu dedo aquí y ve mis manos, y toma tu mano y métela en mi costado, y deja de ser incrédulo y hazte creyente. En contestación Tomás le dijo: Mi Señor y mi Dios” (Jn 20,27-28) (VNM). “… Jesucristo. Este es el Dios verdadero y vida eterna” (1Jn 5,20) (VNM).
La experiencia de la resurrección corporal de Jesús (que también niegan los testigos) significó un auténtico impulso espiritual para sus desolados discípulos. Tomás, el que había dudado, supo desde ese momento que el galileo con el que había compartido los años anteriores era Dios y Señor. Lo mismo afirmaba el apóstol Juan años después.
Ahora bien, todos los apóstoles eran judíos. Conocían las Escrituras y las palabras de Isaías en el sentido de que sólo había un Dios. 0 bien se equivocaban al afirmar que Jesús era Dios y le denominaban así cuando sólo era un dios (y en ese caso la Watchtower tendría razón doctrinalmente hablando) o bien tenían razón al identificar a Cristo con el Dios del que habló Isaías: el único Dios, antes del cual no hubo ninguno y después del cual tampoco habría otro. Si los apóstoles tenían razón, lo cierto es que la Watchtower está equivocada trágicamente. El autor de estas líneas no se avergüenza en decir que cree en los apóstoles, aunque eso signifique considerar a la Watchtower y sus doctrinas una farsa total.

Jehová.
Precisamente como los primeros cristianos vieron en Jesús al Dios del Antiguo Testamento encarnado, no dudaron en referir al mismo multitud de textos cuyo protagonista en el Antiguo Testamento era Jehová. [Como seguramente sabrá el lector, la vocalización “Jehová” es totalmente incorrecta. El tetragramaton (o cuatro letras: YHVH) de uno de los nombres de Dios en el Antiguo Testamento (no el único, como pretenden los testigos); posiblemente se debiera vocalizar con “a” y “e”, dando como resultado la forma “Yahveh”. Lo que sí es seguro es que no se pronunciaba Jehová. Aquí hemos respetado esta errónea vocalización para conservar la fuerza de los argumentos en relación con los adeptos de la secta de la Watchtower.] Como en otros casos del libro, un análisis en profundidad del tema requeriría una extensa monografía; pero vamos a intentar al menos mencionar alguno de los pasajes a título de ejemplo.

a) Cristo es Jehová vendido por treinta monedas de plata: “Entonces les dije: Si es bueno a sus ojos, den(me) mi salario; pero si no, absténganse. Y procedieron a pagar mi salario, treinta piezas de plata. Ante aquello, Jehová me dijo: Tíralo al tesoro… el valor majestuoso con el cual he sido evaluado” (Zac 11,12-13).
Sabido es que el Nuevo Testamento aplica este pasaje a Cristo como una profecía cumplida en él. ¿Se equivocaban los primeros cristianos al decir que Cristo era el Jehová de Zacarías evaluado en treinta monedas de plata, o yerran los testigos de hoy al negarlo?

b) Cristo es Jehová precedido por Juan el Bautista: “Escuchen. Alguien está clamando en el desierto: Despejen el camino de Jehová. Hagan recta la calzada para nuestro Dios a través de la llanura desértica” (Is 40,3) (VNM).

La profecía de Isaías era clara: una voz aparecería en el desierto para ser precursora de la venida de Jehová Dios. Los evangelistas vieron en el texto del profeta judío una profecía que se cumplió cuando Juan el Bautista precedió a Jesús. Si Juan fue la voz en el desierto, Jesús debía ser Jehová Dios. ¿Se equivocó Isaías al profetizar la venida de Jehová, cuando en realidad vino solamente un dios? ¿Se equivocaron los apóstoles al considerar que la profecía se había cumplido, cuando en realidad no era así, porque en vez de Jehová vino un dios, o se equivoca la Watchtower porque no se equivocó Isaías ni los primeros cristianos, y, efectivamente, quien vino fue Jehová Dios precedido por Juan el Bautista?

c) Cristo es Jehová traspasado: Zac 12,10 constituye uno de los pasajes más enigmáticos de todo el Antiguo Testamento. Yahvé (o Jehová) se está dirigiendo al profeta y de pronto le anuncia algo que suena realmente extraño: le traspasarían y en tal situación le contemplarían los hijos de Israel; Jehová traspasado: “Y mirarán a mí, a quien traspasaron”.
Es sabido que los primeros cristianos vieron en este pasaje una referencia a Cristo alanceado en la cruz. Ahora bien, ¿se equivocaban al considerar que el Jehová traspasado era Cristo o lo hace la Watchtower al negarlo? Mucho nos tememos que si alguien se ha equivocado no fueron los apóstoles; y es que en la mente de ellos seguramente sonaba la profecía gloriosa de Is 35,4: “Dios mismo vendrá y os salvará”.
Lástima que verdad tan gloriosa haya sido sustituida en la teología de la Watchtower por el espectáculo de un arcángel que se hace hombre para salvar a la humanidad.
Salvador
Y es que de aceptar que Cristo no es Dios nos encontraríamos con el problema de que tenemos dos salvadores: Jehová y Cristo. Nada más lejano al pensamiento bíblico. Precisamente la Escritura nos dice: “Yo… yo soy Jehová, y fuera de mí no hay salvador” (Is 43,11).
Pues bien, los autores del Nuevo Testamento dicen que nuestro salvador es Cristo (2Tim 1,10). Para los que creemos que Cristo es Dios no hay contradicción; pero para la Watchtower es cuestión de explicar si Isaías se equivocó o si lo hicieron los primeros cristianos…, a menos que reconozcan que son ellos los errados.

El Primero y el Último
Otro título de Jehová que los autores del Nuevo Testamento no tuvieron ningún problema en aplicar a Jesús fue el de “el primero y el último”, que en el Antiguo se dirigía a Jehová (Is 44,6). Así se nos dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Felices son los que lavan sus ropas largas, para que sea suya la autoridad (de ir) a los árboles de la vida, y para que consigan entrada en la ciudad por sus puertas. Afuera están los perros y los que practican espiritismo y los fornicadores y los asesinos y los idólatras y todo aquel a quien le gusta la mentira y se ocupa de ella. Yo, Jesús, envié a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas para las congregaciones” (Ap. 22,13-16).
¿Mentía y se equivocaba (y además blasfemaba) el autor de Apocalipsis al atribuirle a Jesús un título de Jehová, puesto que Cristo es solo un dios, o es la teología de la Watchtower la equivocada al respecto?

El Creador
Desde luego, si los primeros cristianos se equivocaban en su evaluación de quién fue Jesús, su error llegó a alcanzar cotas de delirio, porque lo identificaron con el único creador del universo; y eso cuando el Antiguo Testamento señala que Dios, sin ningún tipo de colaboración, creó todo. Veamos:
“Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador y el Formador de ti desde el vientre: Yo, Jehová, estoy haciendo todo, extendiendo los cielos, yo solo, tendiendo la tierra. ¿Quién estuvo conmigo?” (Is 44,24) (VNM).
“Yo mismo he hecho la tierra y he creado aun al hombre sobre ella. Yo…, mis propias manos han extendido los cielos” (Is 45,12).
Los apóstoles eran judíos, conocían estos pasajes, sabían que Dios no había utilizado ayudantes, instrumentos o intermediarios en su obra de creación. Si Cristo no era Dios, ¿por qué afirmaron que había creado todo?
“En el principio existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por él, y sin él nada se hizo… Y aquel que es la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,1-3.14a) (EP).
“Porque por él mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por él y para él; y él mismo existe antes que todas las cosas y todas subsisten en él” (Col 1,16-17) (EP).
¿Disparataban Pablo y Juan al afirmar que Cristo era el único creador del universo, el Jehová creador, del que escribió Isaías, o más bien disparata la Watchtower al negarlo?

El “Yo Soy”
De hecho, esta conciencia que tenían los primeros cristianos de que Cristo era el Dios revelado en el Antiguo Testamento al pueblo de Israel no arrancó de su especulación personal, sino del recuerdo de las propias enseñanzas de Jesús. Quizá una de las afirmaciones más categóricas de éste al respecto fue la de apropiarse la denominación con la que Yahvé se presentó ante Moisés cuando le encomendó su misión de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto. Examinemos el texto directamente:
“Moisés dijo a Dios: Bien, yo me presentaré a los israelitas y les diré: El Dios de nuestros padres me ha enviado a vosotros. Pero si ellos me preguntan: ¿cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Dios dijo a Moisés: Yo soy el que soy. Así responderás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros” (Éx 3,13-14)(EP).
El texto aparece claro en cuanto a la descripción del episodio. Moisés interroga a Yahvé sobre el nombre con que debe presentarle a los hijos de Israel, y Dios le responde que ese nombre es “Yo soy”.
Pues bien, Jesús se aplicó ese mismo apelativo: “Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados” (Jn 8,24) (BJ) (Tanto la traducción de Ediciones Paulinas como la Nueva Biblia Española han vertido: “que yo soy el que soy” lo que recoge a la perfección el sentido del texto original desde mi punto de vista).
La afirmación de Jesús era impresionante: si no creían que él era el mismo Dios que se apareció a Moisés anunciándole la liberación, morirían en sus pecados. No es de extrañar que aquella pretensión dividiera a sus oyentes de manera radical, unos creyeron (Jn 8,30), otros intentaron matarlo (Jn 8,59).
Naturalmente, los pasajes mantienen entre sí una relación tan evidente que la Watchtower sólo podía alterarlos en la VNM. Así el “Yo Soy” de Éx 3,14 es vertido: “Yo resultaré ser”, aunque el hebreo dice hyh, es decir, Yo soy. De la misma manera, en la VNM, Jn 8,24 es vertido como “yo soy ése”, aunque el griego dice ego eimi, es decir, “Yo Soy”.
¿Puede alguien dudar de que no nos encontramos ante la casualidad, sino ante una política seguida metódicamente para extirpar de la VNM todas las señales de que Cristo es Dios?

El Señor
Otro de los títulos ligados a Yahvé en la tradición de Israel fue el de “el Señor”. Tan estrechamente estaba en la mente de los judíos que sólo había un Señor y que era Yahvé, que en la traducción del Antiguo Testamento al griego conocida como la Biblia de los Setenta o Septuaginta Yahvé es sustituido siempre por la palabra griega kýrios (Señor); y lo mismo sucedía en el servicio sinagogas en hebreo, donde en vez de Yahvé se denominaba a Dios Adonai (Señor). Con este trasfondo es fácil adivinar cómo entenderían los judíos contemporáneos de Jesús la afirmación de que éste era el Señor.
Tan claro también ha quedado para la Watchtower el alcance de esta afirmación por parte de los autores del Nuevo Testamento, que ha cometido el impensable despropósito de sustituir la palabra original kýrios (Señor) por la de Jehová en docenas de textos. Que con esto se ha perseguido privar a Cristo de la gloria que merece su plena divinidad quedará de manifiesto con el texto de la VNM que, a título de ejemplo, reproduzco a continuación. Dice así: “El que observa el día, lo observa para Jehová (en el original, la palabra es kýrios = Señor). También, el que come, come para Jehová (en el original kýrios = Señor), pues da gracias a Dios; y el que no come, no come para Jehová (en el original kýrios = Señor), y sin embargo da gracias a Dios. Ninguno de nosotros, de hecho, vive con respecto a sí mismo únicamente, y ninguno muere con respecto a sí mismo únicamente; pues tanto si vivimos, vivimos para Jehová (en el original kýrios = Señor), como si morimos, morimos para Jehová (en el original kýrios = Señor). Por consiguiente, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos a Jehová (en el original kýrios = Señor). Porque con este fin murió Cristo y volvió a vivir otra vez para ser…. (aquí esperaríamos que dijera “Jehová”, cambiando la palabra kýrios del original, como ha hecho en los versículos anteriores; pero dice: … ) Señor tanto sobre los muertos como sobre los vivos” (Rom 14, 6-9) (VNM).
No es, pues cierto, como pretende la Watchtower, que al sustituir “Señor” por “Jehová” en el Nuevo Testamento realiza un intento de restaurar la pureza del texto original. No lo es porque ni un solo manuscrito del Nuevo Testamento contiene la palabra Jehová. No lo es porque no se ha hecho siempre y de manera consecuente (en el caso citado arriba diría, por ejemplo, que Cristo es Jehová, y una afirmación así conmovería hasta sus cimientos la teología de la Watchtower). No lo es, porque lo que se persigue realmente es ocultar el efecto impresionante que tiene en el Nuevo Testamento denominar a Jesús con el título de kýrios (Señor), el mismo que en su época se daba a Yahvé. Por lo tanto, la Watchtower no ha buscado que entendieran los lectores de la VNM el mensaje del Nuevo Testamento de manera clara, sino ocultarles de forma consciente y metódica la maravillosa buena nueva de que el Dios de la historia se ha encarnado en Cristo para salvarnos.

El nombre salvador
¿Qué tiene, pues, de extraño que, contra lo que pretenden los adeptos de la Watchtower, los primeros cristianos fueran conocidos no como “jehovistas” o “Testigos de Jehová”, sino por el nombre del que ellos creían que era Dios encarnado: Cristo?
Tampoco resulta extraño el hecho de que consideraran que el nombre salvador era el de Cristo (y, no obstante, no mencionaran nunca el de Jehová, como pretende la Watchtower). El mismo Pedro, el primero de los apóstoles, lo dejó bien claro cuando se vio conducido ante las autoridades religiosas de Israel: “Jesucristo el Nazareno… Ésta es la piedra que fue tratada por ustedes los edificadores como de ningún valor, que ha llegado a ser cabeza de ángulo. Además, no hay salvación en ningún otro, porque no hay otro nombre debajo del cielo que se haya dado entre los hombres mediante el cual tengamos que ser salvos” (He 4,10-12) (VNM).
Quizá Pedro se equivocaba, quizá no era cierto que el nombre de Jesús es el único por medio del cual podemos salvarnos, quizá no es cierto que no hay salvación en otro salvo en Cristo, quizá … ; pero para el autor de estas líneas la autoridad doctrinal de Pedro es incomparablemente superior a la de los dirigentes de la Watchtower.
Podríamos continuar todavía con otros títulos y atributos de Jehová que los primeros cristianos aplicaron a Cristo, pero creo que con lo ya expuesto queda suficientemente probada la tesis que deseábamos demostrar.

2.2. En la Biblia Cristo es adorado no como un dios, sino como Dios
Por todo lo que hemos visto en el apartado b), no es de extrañar que la reverencia, adoración y gloria que los primeros cristianos dirigían a Jesús fueran las de] mismo Dios, y no las de un dios. Veámoslo.

Es adorado
En el pensamiento del Antiguo Testamento la idea de adorar a un ser que no fuera Dios resultaba sencillamente abominable. El mandato divino establecía que sólo se podía adorar a Yahvé (Dt 6,13; 10,20), y así se lo repitió Jesús al diablo cuando éste le pidió que le adorara (Lc 4,8). La palabra utilizada en este texto para indicar adoración es el verbo griego proskyneo. Como era de esperar, la Watchtower ha traducido proskyneo por adorar cuando se refiere al Padre, v.gr.: Lc 4,8; pero cuando iba referido a Cristo lo ha vertido “rendir homenaje” para ocultar el hecho de que éste fue adorado por los primeros cristianos. Así, Mt 28,17 dice: “Y viéndole le adoraron (proskýnesan)”.
Y Lc 24,52 señala: “Y ellos, adorándole (proskynésantes), volvieron a Jerusalén”.
Otros ejemplos de ese empleo del término “adorar” (proskyneo) en relación a Jesús los tenemos, por ejemplo, en Mt 2,2.8 y 11, o Jn 9,38. En todos los casos, la Watchtower ha vertido por “rendir homenaje”, ocultando la adoración de Jesús.
Hemos tenido ocasión de ver antes cómo las propias artimañas de la Watchtower no siempre son perfectas y que se les había pasado por alto un par de textos (Jn 20,28 y 1Jn 5,20), en que se dice que Cristo es Dios. Lo mismo sucedió en el pasado con una cita en la que se habla de adorar a Jesús. Me estoy refiriendo a Heb. 1,6. La VNM traducía así: “Pero cuando introduce de nuevo a su primogénito en la tierra habitada, dice: Y que todos los ángeles de Dios le adoren”.
Tan claramente dejaba de manifiesto el texto que los mismos ángeles adoraban a Jesús, que en la edición de la VNM de 1987 el texto se cambió. Ahora dice: “le rindan homenaje”.
Conductas como éstas dejan bien de manifiesto que no hay error de buena fe o simple ignorancia en la actuación de los dirigentes de la Watchtower. Existe un propósito firme y premeditado de negar la plena divinidad de Cristo, aunque para ello se tenga que recurrir a la mentira, al fraude de traducción o al Nuevo Testamento de un espiritista. Una conducta así, desprovista de toda ética, no puede pretender sinceramente que procede de gente sincera y cristiana que ama la Biblia y que se somete a las enseñanzas de la misma.

Es honrado como el Padre
No se puede aducir (como han pretendido algunos autores) que la honra y adoración que se prodigaba a Jesús era algo que arrancaba de mentes calenturientas que no le habían comprendido bien. El evangelista Juan señala que tal conducta partía de las mismas palabras de Jesús. Leemos en Jn 5,23: “Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha encargado todo el juicio al Hijo, para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre” (VNM).
La expresión griega que la VNM traduce por “así como” es kazós, que equivale a “de la misma manera”, “exactamente igual”. Pero ¿cómo sería posible esto si Cristo es sólo un dios, y el Padre es Dios? ¿Acaso no será porque precisamente no es así, porque precisamente el Padre y el Hijo son Dios? Creemos que eso es lo que se desprende no sólo del texto, sino del contexto del Nuevo Testamento.

Ante él se dobla la rodilla
Por ello no debería extrañarnos que se doble la rodilla en el Nuevo Testamento no sólo ante el Padre (Ef. 3,14) sino también ante el Hijo: “… para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los (que están) en el cielo y de los (que están) sobre la tierra y de los (que están) debajo del suelo” (Flp. 2,9) (VNM).
Recibe gloria
En el fondo de toda esta visión de profunda adoración de Cristo que caracteriza al cristianismo neo testamentario lo que subyace, pues, es la consciencia de que Cristo es el mismo Yahvé, y por ello es digno de recibir la gloria que sólo se puede tributar a aquél. Que esta gloria no podía tributarse a nadie más se desprendía con claridad del Antiguo Testamento: “Yo soy Jehová. Ése es mi nombre, y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas” (Is 42,8) (VNM) “… a ningún otro daré mi propia gloria” (Is 48,11) (VNM).
Lo cierto, sin embargo, es que Juan afirma que la gloria de Jesús es la misma que la de Jehová. Veámoslo: “… Jesús habló estas cosas y se fue y se escondió de ellos. Pero, aunque había ejecutado tantas señales delante de ellos, no ponían fe en él, de modo que se cumplió la palabra de Isaías el profeta, que él dijo: Jehová, ¿quién ha puesto fe en la cosa oída por nosotros? Y en cuanto al brazo de Jehová, ¿a quién ha sido revelado? La razón por la cual no podían creer es que otra vez dijo Isaías: Él les ha cegado los ojos y ha hecho duro su corazón, para que no vean con los ojos y se vuelvan y yo los sane. Isaías dijo estas cosas porque vio su gloria y habló de él. Con todo, hasta de los gobernantes muchos realmente pusieron fe en él, pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga” (Jn 12,36b-42) (VNM).
El evangelio de Juan intenta en este pasaje explicar por qué muchos de los judíos no llegaron a creer en Jesús. Su tesis es que tal hecho ya estaba profetizado por Isaías, que, cuando vio la gloria de Jesús, anunció que los corazones de los judíos se cegarían y su corazón se endurecería. Ahora bien, el pasaje a que hace referencia Juan es el de Is 6,1-10, en el que Isaías vio… al propio Jehová. Caben dos posibilidades: o bien Juan se equivocaba al decir que la gloria de Cristo era la de Jehová y además cometía un error blasfemo porque le atribuía algo que no le correspondía (en cuyo caso la Watchtower tendría razón), o bien Juan era consciente de lo que estaba escribiendo, ya que identificaba a Cristo con Jehová y no veía dificultad en atribuirle la misma gloria. En tal caso, empero, la Watchtower estaría equivocada. El autor de estas líneas cree, en su modesto entender, que Juan el evangelista es mucho más digno de confianza que la Watchtower.
En buena medida, la experiencia de Juan fue como la de Tomás. Él había visto morir a Jesús de cerca, muy de cerca, porque fue el único de los doce que no se ocultó y que permaneció al pie de la cruz con María y otras mujeres. Pero también asistió luego a su resurrección, y pudo comprobar que las afirmaciones de Jesús en el sentido de que él mismo se resucitaría se cumplían fielmente: “… Jesús les dijo: Derriben este templo y en tres días lo levantaré… pero él hablaba del templo de su cuerpo. Sin embargo, cuando fue levantado de entre los muertos, sus discípulos recordaron que él solía decir esto; y creyeron la Escritura y el dicho que Jesús dijo” (Jn 2,1922) (VNM).
¿Quién podría morir como hombre para luego levantar ese propio cuerpo de entre los muertos? ¿Acaso un dios creado, un arcángel, un mini-dios, o sólo el propio Dios creador de la vida?
Citemos, finalmente, un pasaje más en el que la Watchtower ha pretendido privar a Cristo de su gloria. Se trata de 2Cor 4,4: “En los cuales el dios del mundo este cegó las mentes de los incrédulos para que no brille la luz del evangelio de la gloria del Cristo, que es imagen de Dios”.
El pasaje reviste una especial importancia por varios aspectos. En primer lugar, hay que señalar que Pablo indica un plan diabólico, que consiste en que Satanás, al que el mundo en realidad ha convertido en su dios, ha cegado la mente de los incrédulos para que no vean la luz que proporciona el evangelio. Este evangelio trata acerca de la gloria de Cristo. Pues bien, la traducción del NM quita la gloria a Cristo para dársela a las buenas nuevas: “Entre quienes el dios de este sistema de cosas ha cegado las mentes de los incrédulos, para que no pase (a ellos) la iluminación de las gloriosas buenas nuevas acerca del Cristo” (VNM).
Decididamente, la Watchtower no sabe cómo alterar el texto sagrado para privar a Cristo de su divinidad y gloria, tarea que Pablo en este pasaje atribuye al mismo Satanás.
En segundo lugar, este pasaje reviste relevancia porque es utilizado por la Watchtower para probar que Cristo es un dios…, al igual que lo es también el diablo. Ahora bien, este texto no pretende que el diablo sea un dios, sino que este mundo lo ha convertido, consciente o inconscientemente, en tal. De la misma manera, Pablo dice en Flp 3,19 que muchos tienen a su vientre como Dios; pero eso no indica que el vientre sea un dios, sino que algunos lo han convertido en tal con su conducta. Por lo tanto, intentar utilizar este pasaje como base sobre la que apoyar la existencia de muchos dioses es una imposibilidad exegética.
Por último, el pasaje hace referencia a Cristo como imagen de Dios, algo que la Watchtower, siempre ansiosa de llevar el agua de la Biblia al molino de sus prejuicios, interpreta en el sentido de que Cristo es una imagen, pero no el mismo Dios. Lo cierto, sin embargo, es que, en el griego koiné, en que se escribió este pasaje, el término eikon indica no representación plástica, sino “manifestación autorizada”. Es decir, lo que el apóstol pretende enseñarnos es que Cristo es la única manifestación autorizada y legítima de Dios que conocemos. Precisamente eso mismo creemos los que confesamos el dogma de la Trinidad: que Cristo no es un dios, sino la manifestación real de Dios.

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Todos nacemos seres, pero solo Dios nos vuelve Humanos...

4 respuestas a “2 – Según la Biblia, Cristo es Dios, y no un dios”

  1. Está muy bueno la explicacion acerca de la deidad de Cristo. Excelente. Si tuviera que citar un solo texto, citaria Colosenses 2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Dejando claro que Cristo es Dios sobre todo y que no hay diferencia alguna entre lo que labiblia revela acerca de Dios en el AT y el NT. Basado en una relación con Jesucristo se puede entender esto, y que si buscas a Dios, al Padre estarás encontrado en Cristo en esa relación con El, asi somos salvados y conocemos de Dios, o más bien somos conocidos por Dios. El que ande con Cristo, anda con El Padre. Segun felipe muestranos al Padre y nos basta; según Cristo : tanto tiempo que andas conmigo….Hermanos, quieren Dios, ahi tenemos a Jesucristo. Gloria a Dios x eso. Amen

  2. Solo para que reflexionen desde las Escrituras:

    Interesante es la escritura hebrea, aramea y griega con que originalmente se escribió la Biblia: Carecía de Mayúsculas y de signos de puntuación como las comas (,), los puntos (.), los dos puntos (:) y los punto y coma (;).

    Por eso al hablar de una deidad cualquiera, siempre en la Biblia o se escribió el nombre personal de esa deidad, o se escribía, también en minúsculas sus títulos.

    Así, por ejemplo, en griego κοινὴ (koiné) se escribía θεος (dios) y no Θεος (Dios); κυριος (señor) y no Κυριος (Señor).

    En la Biblia tanto a Jehová, como a Jesús y a otras deidades antiguas se les nombró como “dios” en minúscula. Solo después que el uso de las mayúsculas se hizo popular en la gramática de los diversos idiomas, fue que los traductores comenzaron a hacer distinción entre “Dios” y “dios”.

    Es un error de interpretación afirmar que la Biblia no dice que hay otros “dioses” aparte de Jehová Dios. El propio Jehová, mediante su siervo Moisés dijo: “Jehová vuestro Dios es Dios de dioses”. (Deuteronomio 10:17, RV60.)

    El apóstol Pablo bajo inspiración escribió: “hay muchos dioses”. (1 Corintios 8:5, RV60.)

    En el idioma hebreo que originalmente se escribió casi todo lo que hoy llamamos Viejo Testamento [V.T.] a Jehová, solo a El se le aplica un título único: אל שדי (ʼel schaddái). Significa: “dios” “todopoderoso”, u “omnipotente”. (Génesis 17:1.)

    En el VT jamás al Hijo de Dios se le llama ʼEl Schaddái. En cambio si se le titula אל גבור (ʼel guibbor). Significa: “dios” “poderoso”, o “fuerte”. (Isaías 9:6.) Con sólo esta cita yo sí creo que la Biblia muestra que Jesús es “dios”, pero “dios fuerte”, no “dios todopoderoso”.

    Tomar cada una de las citas que se ofrecen en su post y hacerle una contraparte es un trabajo tedioso y al final este tipo de obra, casi nunca, entre los que debaten, deja buenos resultados evangélicos. (lo digo por experiencia personal.)

    Colosenses 2:9 TNA27e: “porque en él mora corporalmente toda la plenitud de la naturaleza divina.”

    Al afirmar Pablo que en Cristo “mora corporalmente toda la plenitud de la naturaleza divina”, ¿nos está diciendo que Cristo es Dios? Me parece que No y a Pablo también le parece lo mismo. En el capítulo anterior había escrito: “Porque [el Padre] aprobó que en él habitara toda la plenitud”. (Colosenses 1:19, TNA27e) (los [ ] contienen palabras que completan el sentido del texto en español.) Las palabras [el Padre] no aparecen en el texto griego, sin embargo, en una inmensa mayoría de Biblias al español son insertadas(Vea RV1909, 60, 95). Por consiguiente, toda la plenitud mora en Cristo porque le ‘agradó al Padre’ que así fuese; ‘porque así quiso Dios’. Lo cual significa que Cristo tiene en él la plenitud de la “divinidad” por decisión del Padre. Además, en prueba de que dicha “plenitud” no le confiere a Cristo la misma identidad del Dios Todopoderoso, está el comentario que el propio Pablo hace un poco más adelante, al decir que “Cristo está sentado a la diestra de Dios”. (Colosenses 3:1.)

    RV: Biblia versión Reina-Valera.

    TNA27e: Traducción bíblica hecha a partir del Texto Maestro de Nestle-Aland 27ed. (NA27e) © 1993, 1994 por Deutsche Bibelgesellschaft (Sociedad Bíblica de Alemania), Stuttgart. © 2009 por Galeed (para los significados en español de cada palabra posibilitando el Interlineal). NA27e: módulo del programa informático de estudio bíblico theWord.

    Saludos.

    • Mi amigo si lo que afirmas es que Jesus es otro dios, como lo dice la biblia Trad del Nuevo Mundo Juan 1:1 “”y la Palabra era un dios””, quisiera decirte que en el mismo mismo pasaje que mencionas 1 Corintios 8:5, en el versiculo 4 y en el 6 se afima lo contrario””sabemos que un idolo no es nada en el mundo, y que no hay mas que un solo Dios””vs4 y “”realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre”” vs6, el versiculo 5 en realidad no afirma que hayan otros Dioses sino que en existen muchos diose falsos (idolos) y muchos señores falsos (idolos), esto se confirma en el vs6 cuando dice ´´realmente para nosotros hay un solo Dios el Padre, procedente de quien son todas las cosas, y nosotros para el; y hay un solo Señor, Jesucristo, mediante quien son todas las cosas y nosotros de el´´, cave destacar que el contexto del pasaje habla de los alimentos sacrificados a los idolos. Ahora quisiera hacerle unas preguntas, Si del Padre proceden todas las cosas y por Jesucristo son hechas todas las cosas. ¿El Padre y Jesus son eternos? ¿El Padre y Jesus son iguales?
      Los textos son tomados de la trduccion Nuevo Mundo

  3. Una traducción correcta del texto de Romanos 9:5 seria la siguiente:

    Romanos 9:5 (TNA27e): “de quienes [son] los patriarcas y procedente de [los] cuales, [es] el Cristo según la carne. Dios siendo bendito por siempre sobre todas [las cosas] . Amén.”

    Como se ve, el texto en sí no identifica a Cristo como siendo el Dios que está “sobre todas [las cosas]”. En su contexto se define que todo aquello que Israel había recibido, simplemente no había sido por voluntad de carne, sino que de Dios lo había recibido. Cristo aunque venido en carne, no había sido traído por voluntad de hombre, sino de Dios. (Lucas 1:30, 34, 35.) Dios que está “sobre todas [las cosas]” era quien debía recibir la gloria y la acción de gracia. Amén

    TNA27e: Traducción bíblica hecha a partir del Texto Maestro de Nestle-Aland 27ed. (NA27e) © 1993, 1994 por Deutsche Bibelgesellschaft (Sociedad Bíblica de Alemania), Stuttgart. © 2009 por Galeed (para los significados en español de cada palabra posibilitando el Interlineal). NA27e: módulo del programa informático de estudio bíblico theWord. Los [ ] contienen palabras que completan el sentido del texto en español.

    Saludos

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